Vamos ¿a la playa?

Hace tiempo que tenía pendiente este post. De hecho era para el verano y ya estamos en pleno otoño en el hemisferio sur. Pero como dicen “no hay mal que por bien no venga”, hace unos días pasó algo que me ayudó a cerrar la idea y bajarla a estas palabras.

Varios años atrás con la excusa (cierta) de la contaminación de Río de la Plata, las playas del Gran Buenos Aires fueron cerradas al público por el Gobierno. Pero eso no fue todo ya que la costanera se empezó a usar para tirar ahí escombros y otros residuos de demoliciones. Así fue como se terminó por alejar a la gente del agua.

Yo creo fuertemente en aquello de que uno no puede amar lo que no conoce, y lo que pasó en estos últimos años es que mucha gente dejó de vivir el río y su costanera. Dejó de disfrutar de sus bondades, e incluso muchos chicos se criaron sin saber la maravilla natural que tenían a pocos metros o kilómetros. ¡Qué difícil resulta entonces convencer a cualquiera de la importancia de cuidar nuestro río, nuestra agua, los humedales con su flora y fauna! Si los propios habitante de la región no crearon un lazo de afinidad con su río ¿cómo podemos pretender que lo quieran y lo defiendan?

Durante los últimos veranos distintos gobiernos de esta zona empezaron a promocionar sus “playas”. Y lo pongo entre comillas porque no son exactamente eso, sino tibios premios consuelo. No está mal la intención de volver a acercar a las personas al río, pero me preocupa la idea de que nos conformemos con eso. Las playas de Buenos Aires no pueden ser solamente un conjunto de sombrillas y arena artificial para ver el agua desde lejos. Los porteños/bonaerenses merecen recuperar sus balnearios. Claro que esto implica un compromiso fuerte y de fondo por parte de los gobernantes de turno. Habría que retirar todos los escombros, encarar un control ambiental serio de nuestros ríos, educar a la gente para que se bañe con cuidado y establecer un servicio de guardavidas.

Lo que pasó hace unos días es que en la Reserva Ecológica Costanera Sur el Gobierno porteño terminó de quitar toda la basura y escombros de una franja de la costa. La playa vio la luz después de años de haber estado oculta por la desidia humana. Hace poco tuve la oportunidad de llegar en bici hasta ahí y me sorprendí gratamente con cómo la gente ya se había apropiado del lugar. Parejas caminando juntas, familias tomando mate, varios lectores… Todos ellos disfrutando un momento agradable junto al agua y creando ese lazo de afinidad del que hablaba antes.

Al día de hoy son unos pocos metros recuperados, pero ojalá este sea el comienzo de un cambio que nos ayude a valorar la naturaleza que nos rodea de cerca y en definitiva a valorarnos… porque nosotros somos parte de ella.

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Publicado el mayo 18, 2017 en Agua. Añade a favoritos el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Es interesante ver cómo se construye y rescata cierta memoria histórica en relación a los balnearios de buenos aires. Un caso muy valioso es el de las excursiones a puerto piojos (la playa en dock sud cuyo acceso quedó vedado a fines de los ’70), que vuelven a poner en el tablero cuestiones tan urgentes: ¿cómo es que los habitantes de buenos aires siguen tolerando pasivamente esta privación de algo tan esencial? ¿Qué puede hacer un ciudadano al respecto? etc. etc. La idea de lavarle la cara a la reserva de costanera sur me parece una buena idea en pos de establecer un nuevo imaginario y un deseo renovado, pero no hay que perder de vista que realmente no existe ni nunca existió una “playa” en la reserva. El origen de ese territorio ganado al río está ligado a la descarga de los escombros producto de la construcción de las autopistas de la ciudad, durante la última dictadura militar. Los balnearios y playas “naturales” estuvieron alguna vez a la altura de la Avenida Tristán Achával Rodríguez.

    Un saludo, por más balnearios bonaerenses!

    • Gracias Martín por tu aporte. Me parece clave lo que decís de que los ciudadanos son quienes pueden renovar el deseo de recuperar la costa. Si bien lo que es hoy la Reserva Costanera Sur fue un relleno de escombros, somos afortunados de que finalmente haya sido recuperada por la naturaleza nuevamente. Saludos!

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