Test: cámaras Colla para bicicletas

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Las cámaras Colla, de industria argentina, son actualmente una opción popular entre los usuarios de bici a nivel urbano. Tal vez por ser una opción económica son fáciles de encontrar en casi cualquier bicicletería.
Sus prestaciones y desempeño están de acuerdo al precio y quizás una de los puntos más flacos es lo rápido que pierden aire respecto a cámaras más caras. Por lo tanto creo que queda a criterio de cada usuario decidir entre acostumbrarse a usar el inflador más seguido o hacer una inversión mayor y comprar cámaras más eficientes.

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La siguiente es una medición realizada en un período de 1 semana. Probé una cámara Colla 26 x 1.90, de caucho común con válvula vulcanizada tipo Schraeder (pico de auto).
El día 1 le apliqué una presión de 60 PSI, medida con un inflador de pie Giyo. 

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Pasados 7 días exactos y habiéndole dado a la bici un uso regular urbano ,la cámara presentaba una presión de 35 PSI. De esta forma podemos suponer que esta cámara pierde aproximadamente unos 3,5 PSI por día.
En este caso, el fabricante de la cubierta usada para la prueba recomienda un mínimo de 40 PSI, por lo cual al cabo de una semana tendríamos que volver a inflar la cámara sí o sí.
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Aquellos que usen la bici sólo los fines de semana tienen que saber entonces que con estas cámaras deberán inflar las ruedas prácticamente antes de cada salida. Para los que pedaleen a diario, al menos tendrán que tener en cuenta darle dos infladas semanales para mantener una presión casi constante de uso.

¡Mirá también el test que le hice a las cámaras Sello Azul haciendo click acá!

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Prueba del Kit Penetrit Bike para La Guía BAiker

Para La Guía BAiker estuve probando el Kit de limpieza y lubricación de bicis que vende la marca Penetrit. Acá te dejo el link a la nota con mi opinión sobre este producto.
http://laguiabaiker.com/test-kit-de-limpieza-y-lubricacion-penetrit-bike/

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¿El WD-40 sirve para la cadena de la bici?

Una de las discusiones ciclistas que podríamos equiparar a la polémica “casco sí, casco no” es aquella acerca del uso del WD-40 para la cadena de nuestra bici. Cualquiera que busque en Internet la respuesta, probablemente terminará con mas dudas que certezas. Hay quienes dicen que sirve para ese uso y otros que directamente aseguran que no sirve.
Se sabe que generalmente lo mejor es remitirse a las fuentes. Por eso se me ocurrió buscar qué dice el fabricante al respecto. El mejor ejemplo que encontré en la cuenta de Facebook oficial de la marca (en Argentina) es el siguiente:

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Como se puede observar, el usuario que comenta afirma dos cosas que muchas personas creen: que no se puede usar y que no es un lubricante. Desde WD-40 Argentina le responden que el producto sí es un lubricante pero aclarando que se trata de uno liviano (es decir, no el más adecuado para el trabajo intensivo que tiene la cadena). Por eso mismo la respuesta hace hincapié en la función limpiadora del producto y sugiere que luego se le aplique a los eslabones un lubricante más pesado.

En resumen y para terminar con tantas vueltas y mitos: el WD-40 sí es un lubricante, pero no resulta el más adecuado para la cadena de la bicicleta. Quizás a raíz de esto sea que hace un tiempo la marca presentó los productos específicos para bicis, conocidos como “WD-40 Bike” que aún no tuve la oportunidad de probar. Cuando lo haga les contaré que tal me funcionan.

Solidaridad, en la calle también

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¿Cuántas veces escuchamos aquella frase de “los argentinos somos solidarios”? Creo que si bien es cierta, es incompleta. Sí, somos solidarios, pero en las catástrofes o situaciones límite. Es reconfortante ver cómo se activan rápidamente esos centros de recepción de donaciones y los numerosos grupos de personas que se encargan con esmero de clasificar y despachar.
Pero vengo a proponer que nos planteemos si en la vía pública, en un día cualquiera, realmente somos tan solidarios como decimos. Tomemos por ejemplo la prioridad de cruce del peatón: ¿cómo podemos presumir de solidarios cuando prácticamente no existe algo tan básico? Sí, es básico porque se trata de cuidarnos unos a otros, especialmente a los que tienen más que perder en un accidente. Y no, no es naíf ni utópico. Acá cerquita, en Uruguay nomás ya es otra historia. Da gusto cruzar el charco y ver cómo se cae solo el mito de que respetar al otro es una cualidad exclusivamente europea.
Pienso también en los bocinazos: ¿les gritaríamos  a las demás personas para que se apuren en la fila de un banco? ¿Y en la caja del supermercado? ¿Entonces por qué en la calle no tenemos el menor reparo en hacerlo?
Creo que no hace falta que continúe con ejemplos más obvios como el de aquel que estaciona tapando una rampa para discapacitados “solo por dos minutos” porque se bajó a hacer un trámite.
En las últimas décadas las calles de las grandes ciudades de nuestro país dejaron de ser una vía pública para pasar a ser el único camino que tenemos disponible para ir de un punto a otro, en el que vemos como algo desafortunado tener que compartirlo con los demás.
Caminar más, trasladarse en bici, usar el trasporte público y manejar con responsabilidad, son pequeñas oportunidades diarias que tenemos de ser solidarios con toda la fuerza que esa palabra tiene. No las desaprovechemos.

Entrevista a Juan José Mendez y Paula Bisiau

Para la edición #20 de La Guía BAiker entrevisté al Secretario de Transporte de la Ciudad de Buenos Aires y a la Subsecretaria de Movilidad Sustentable. Acá les dejo el link a la versión online de la revista.

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Casco en la bici ¿Sí o no?

Quizás sea el tema que genera más debate en torno al ciclismo urbano. Sobre esto escribí en la edición #19 de La Guía BAiker (página 41). Además puede leerse online acá:

Reconocimientos

Las noticias de estos días hablan acerca de medidas que el Gobierno Nacional busca impulsar en favor de los jubilados y personas mayores. Algunas se refieren a pagar sentencias de juicios y otras a asignar pensiones por mayoría de edad.

El tiempo dirá si se está encarando esto para ir a fondo o resultan al final medidas cosméticas “para quedar bien”. Lo cierto es que esto me hizo pensar que en cuestiones de urbanidad también el Estado (es decir todos nosotros) tiene una deuda con los mayores.

Ellos más que nadie necesitan un tránsito pacífico, veredas en buen estado y que les cedamos la prioridad de cruce. Si a nosotros el trajinar de las grandes ciudades nos resulta a veces agresivo, imaginate lo que será para ellos.

En estos días en que parecen prenderse algunas luces de reconocimiento a nuestros mayores, sería bueno intentar que resulte lo más completo posible.

Por qué Uber logró patear el tablero

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Era cuestión de tiempo hasta que la discusión sobre Uber llegara a Buenos Aires. No es la primera, ni será la última ciudad del mundo en que esta plataforma desate la misma polémica.
Uber objetivamente no es en sí algo novedoso. Simplemente tuvo la sagacidad de empezar a cubrir una demanda insatisfecha a escala global: la gente quiere viajar mejor.
Es de conocimiento público que tomarse un taxi acá o en la China conlleva riesgos para el pasajero y para el taxista. Tal vez el pasajero esté más expuesto por:
– No tener control del vehículo
– Probablemente no conocer las calles y la ciudad
– Carecer de garantía de que el reloj de tarifas no ha sido adulterado

Como en otros rubros, es una pena que por un puñado de corruptos, una gran masa de trabajadores honestos vea afectada la reputación de su oficio. No tengo dudas de que la gran y enorme mayoría de taxistas trabaja honradamente. Pero lo cierto es que el sistema como está planteado hoy (que es el mismo desde hace décadas) ya no resulta confiable para los pasajeros.

Ningún método es infalible, pero contar con la posibilidad de trackear los recorridos por GPS, conocer el perfil y la reputación online de un taxista y evitar el uso de dinero en efectivo, son posibilidades que ya existen hace años. Por diversas razones/intereses supongo que no se habían aplicado hasta ahora. Pero Uber llegó y puso blanco sobre negro demostrando que sí se puede patear el tablero y mejorar la experiencia del usuario.

El desafío seguramente ahora sea que todos jueguen con las mismas reglas. Creo que el camino es nivelar para arriba en vez de prohibir lo nuevo. Ahí es donde los gobiernos deben ser inteligentes y no asustarse. Sea Uber, Cabify, Easy-Taxi o como se llame… ya se rompió el paradigma viejo y hay uno nuevo asomando. Es inevitable.

 

Bicis públicas: la oportunidad que se perdió

EcobiciEl problema no fue tanto que faltaran las bicis, sino que no se supiera la verdad desde el principio. Si el Gobierno de la Ciudad consideró que la cantidad de robos que sufrían las bicicletas públicas meritaba quitarlas para cuidarlas, lo tendría que haber comunicado desde el comienzo.

Hizo falta que el tema se amplificara en los medios de comunicación nacionales para que blanqueara la situación y las bicicletas comenzaran a aparecer nuevamente en la calle. Eso es lo que molesta a mucha gente: que se la excluya y hasta en algún punto se la subestime. Si los niveles de inseguridad actuales en la ciudad de Buenos Aires son de conocimiento público ¿acaso no era mejor explicar lo que pasaba y pedir ayuda a los ciudadanos para encontrar en conjunto una solución al problema? Hubiera sido una excelente oportunidad de comprometer a los porteños con las bicicletas que les pertenecen.

Resultó más importante la negación y el ocultamiento de lo que pasaba, que la falta de los rodados en sí misma. Es necesario que el Gobierno de la Ciudad revise su forma de comunicar lo que pasa. No es bueno que los remedios terminen siendo peores que la enfermedad.

 

A Villa La Ñata en bici

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Tenía este viaje pendiente hace rato por haberlo postergado varias veces. Por suerte el domingo pasado se dio la oportunidad y lo concreté. El objetivo fue entonces llegar desde Olivos hasta Villa La Ñata, en el partido de Tigre, provincia de Buenos Aires. Se trata de un lugar aún desconocido por mucha gente, pero que de a poco va acrecentando su fama de lugar tranquilo, rodeado de naturaleza, donde se almuerza bien y rico.
El día se presentaba soleado y con una máxima de 31, pero el alto índice de humedad me hizo suponer que iba a sentirse mucho más calor. Con uno de mis hermanos entonces decidimos salir a las 9. Partimos por Av. del Libertador hasta el centro de Tigre. De ahí tomamos el Camino de los remeros (que va paralelo a la Pista Nacional de Remo).  Llegamos a una primera rotonda y giramos a la izquierda tomando la Ruta 27, más conocida como Av. Santa María de las Conchas. Varios kilómetros más adelante llegamos a la rotonda donde se empalma hacia la derecha con la calle Viamonte (que tiene aspecto de ruta). A partir de acá el paisaje se torna más descampado e incluso comienzan a verse algunos animales como caballos y ovejas. Llegamos hasta un punto donde Viamonte se hace camino de tierra, pero el asfalto hace una curva a la izquierda y cambia de nombre por Solis Loreto. Seguimos entonces por el camino asfaltado. A partir de ahí (y aunque no lo veamos) se va pedaleando paralelos al Río Luján y algunos puentes nos ayudaron a cruzar los canales que se abren desde él. Recorrimos algunas rectas y curvas más por Solís Loreto, pasamos por frente a la entrada del camping del ACA, hasta que llegamos a una encrucijada con la calle Mariano Moreno. Giramos a la izquierda y a pocos metros encontraremos el cartel de bienvenida a Villa La Ñata. Tomamos la calle Bartolomé Mitre hacia la derecha hasta el canal Villanueva y ahí nos encontramos con la calle Las Heras que es donde están todos los restaurantes.
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Nosotros llegamos a las 11 de la mañana, así que era temprano para almorzar (suelen abrir a las 12). Aprovechamos a comprar algo fresco para tomar y sentarnos a la sombra. Después dimos una vuelta para conocer la zona y a las 12 en punto nos sentamos a comer en las mesas de afuera de la Sociedad de Fomento (Las Heras, entre L.M. Campos y Ricchieri). Comimos unas gigantes milanesas napolitanas con fritas y además la atención fue muy buena. Consejo: ir temprano porque a los pocos minutos se llena el lugar. Las bicis las dejamos al lado nuestro, siempre a la vista, así que eso no es problema para quienes quieran ir pedaleando hasta allá. Otro consejo: ¡¡no coman tanto como nosotros porque después cuesta el doble arrancar a pedalear de nuevo!!
Tras una larga sobremesa emprendimos el regreso por el mismo camino, solo que esta vez no fuimos por el Camino de los remeros, sino que seguimos de largo por Santa María de las Conchas, cruzando Rincón de Milberg y llegando al centro de Tigre. Desde ahí tomamos Libertador de vuelta hasta Olivos. Fueron en total 55,5 kilómetros de pedaleo. Toda la salida, incluyendo el tiempo almuerzo y las paradas nos llevó 5 horas y media.
Es una linda alternativa para pedalear cerca de Capital Federal sin irse tan lejos. El camino es todo asfaltado y en excelente estado. Casi no saqué fotos, pero seguramente si googlean van a poder ver lo lindo que es la costanera del Canal Villanueva como para sentarse a disfrutar un domingo al mediodía.

Mapa del recorrido de ida (a la vuelta tomamos la variante que está en verde más claro):